11.2.11

surfing the wave of life

La mirada firme al horizonte
en constante movimiento, como el viento
y las mareas, que en vaivenes
configuran el paisaje. Aquí todo
es un pasaje, un traspaso, un aventarse
sobre un mundo que está lleno de agua.

Una nube pasa, un barco encalla
en algún sitio, un muelle se convierte
en rampa, super plataforma de despegue
para un niño que prontamente se zambulle.

Mientras tanto se mantiene el equilibrio
y la mirada queda atenta a lo que viene.

Después de la bajada, la incipiente
cresta que se eleva es la señal exacta,
el ultimatum que demanda desplegarse
totalmente. Un impulso, luego otro y nuevamente
hasta encontrarse en el justo centro del empuje.

Y entonces fluir como fluye el río en la montaña
-sin esfuerzo-. Simplemente yendo hacia delante
o a un costado, si una roca se interpone en el camino.
Estando continuamente en el presente, apreciando
el mar como si fuese el origen mismo de la vida.

Y lo es.





Pararse en el agua es poca cosa
cuando la existencia entera es un milagro.

21.10.10

la esencia inmortal

Muere iluso.

Deja el paso libre
-de espejismos-
para que aflore
-en esencia-
el ser fundamental.

Desengáñate.

Si la piel que llevas
-como el pasado-
te pesa y ata
-lleno de espinas-.
Suéltala.

Y te verás resplandecer.

Muerte ilusoria
dolor espuma
-es la verdad-
el dolor se esfuma
como el fantasma
-del que no cree en sí mismo-
si uno anima su despertar.



Muere cretino.

Una vez más.

Y volverás a renacer.

19.9.10

muse mèduse

Desde el profuso resplandor de la palabra
te busco. Pero no te llamo;
tus nombres que son todos y ninguno
diseminados están
en el mar de lo innombrable.

Me sumerjo submarino, capitán
de un barco que se hunde;
y llego al fondo donde un ancla
no vale más que ese liquen que lo enfunda.

Está oscuro, alrededor todo es silencio
perspicaz, caricia de escamas, roce
de pez, fugacidad de aleta. Y luego
nuevamente esa pesada oscuridad.

[Atisbo de pronto esta fatalidad que me rodea
y no logro comprender. No hay ahogo alguno;
y el océano insondable no me aplasta, me deleita.]

Veo de repente un haz de luz que se me acerca .

Ser luminoso que cruzas mi camino, dime:
Cuál de las mareas me arrima a superficie;
dónde la salida que burla el laberinto;
y qué me pasará entonces si te sigo.

Hay una danza para ojos que no miran
al son de un canto que se siente aunque no suena.

Y aquí estoy siguiendo una medusa
en lo profundo de un mar, junto a un barco hundido.

Más allá de la palabra que te busca
ahora sé que hay un mundo que fascina.

16.9.10

proclamando la tormenta en el terraplén

Saber irse corriendo escurridizo por la corriente hasta llegar a la cascada en boca fuente de implosiones luminosas, astro de carne roja y rastro fugaz de uña, más fiera garra diente, arrastrándose acuático el tiempo por la marea imposible de navegar. Como asteroide el rostro impelido por el grito se desvanece íntegro en una tormenta de pelos. Mientras la arena murmura bajo las olas, a cuatro vientos, un presunto pasado de noble torre o de castillo imposible de demoler, el mundo entero es una grieta abriéndose las venas en abanicos de fulgores extendidos al instante vaporoso de un suspiro contenido.

14.9.10

ritual improbable

Tanto cuidadoso empeño
y esa minuciosidad de araña
o de hormiga, tejiendo
y escarbando el peñasco
de la duda. Desempañada

la reticencia al derrumbe,
es esto;
el equilibrio necesario
a toda obra constructiva.

Esa parsimonia imperativa
hacia la arista que aguarda
impávida,
sostener al espacio circundante.

Y esas manos suyas, intuyendo
cada gesto, e influyendo en cada punto
la fuerza que hace falta para darle luz
a un mundo entero.

Tanta delicadeza concentrada,
y esa ardua ceremonia
inconfesable,
de hacer entre sus manos
una escultura de aire.

Para que entonces venga
ella
y la destruya, inevitable
al pasarle por encima
con su andar indiferente.

6.8.10

el tren fantasma va repleto de aves desbandadas

Di de puños a la puerta
abandonada hasta romper
-al unísono del eco-
como madera seca
todos los huesos de mi mano.

Perdí el tren.

Trastabillando en los andenes
fui arando pedregullos y durmientes
con los pies descalzos.

El bolso remendado
dejó caer los bombones que llevaba
en algún punto del camino.

Llegué a la estancia.

Paré en la puerta y golpeé
hasta cansarme y sangrar
en el cantero descuidado
este manojo de flores oxidadas.

14.7.10

promesa de cenizas. asalto a los dioses

Insuflo con mi aliento el soplo
y alimento
la sutil parsimonia del fuego.

Indócil y recurrente la llama
resplandece
como hálito de enredaderas.

Se adivina noche luminosa
y se sospecha:
qué sería de mí sin prometeo.

4.7.10

no te pierdas como una música fácil

Palabra sin vestigio para un mundo
que ni ruinas tiene. Apenas polvo
sideral pedacito de nebulosa. Y tú.

Es que la palabra toma forma; entonces silueta
quizás, destello dibujo saliente aurora espectro
luz reflejada, tan sólo
canto inaudible para una noche
que es eterna. Como la imaginación de un dios
que ha sido desterrado.

Hay un silencio, detrás y por encima; pero un hilo
-la voz en sí no es más que eso, un halo-
cruza el centro justo infinito y atraviesa
la burbuja ferozmente sin romperla.

La melodía se vuelve acaso temporal cataclismo
inclemencia de un tiempo que anuncia nuevos soles.

Más allá de la metáfora la silente vacuidad
da lugar al vital renacimiento del canto. Y tú
-qué tendrás que ver con todo esto exclamarás-.
No lo sé. Escucha atentamente tu canción
y sin respuestas comprenderás todas las preguntas.



Quien sostenga la armonía entre sus manos
no precisará de una boca
para poner en vibración al universo.

Y mucho menos la palabra.

6.6.10

ya no es mágico el mundo. te han abandonado


Ya no quedan genios
en la lámparas apenas filamentos
titilantes, y el anhelo de la magia que no acude
al llamado de un conjuro improvisado.

El ritual derramado por el suelo
-a montones las palabras deshechadas-
y el impulso imprevisto de tirar por la ventana
-tanto apego a tanta fórmula gastada-
de nada han servido, el hado
firme y contundente ha decretado:
Ninguna alfombra alzará vuelo.

Fue poco a poco cada cosa decantando.
Olvidado el halo -y ese anhelo- de las ánimas
sólo han quedado cáscaras, despojos. Objetos
sin encanto ni misterio.

Ya no habitan magos, en las torres
tan sólo hay condensadores, bobinados
para usted señora y el alumbrado público.
Tampoco quedan noches
-con maleficios o sin ellos- ya se han ido
allá donde aún no ha ido el hombre.



Al borde del camino un anuncio proclama:
Cuidado. No tocar. Peligro de muerte.

14.5.10

abadonad el verbo. hágase la luz

Innombrable
nada me perturba.



Más allá del resplandor de la palabra
la oscuridad profusa me circunda,
pero no me debato en duelo, no me asusta
sucumbir ante el silencio -fiel me entrego-
y despertar a media noche en plena calma.

No hay llamado alguno, ni campanas
que redoblen puntualmente hasta el encuentro
al final del camino: el campanario
vacío
y el cielo repleto de aves desbandadas.



Sin palabras
soy como una flecha apuntando a ningún lado.

Innombrable
ninguna herida se abre en la cercanía.

18.11.09

ser holotrópico

Ya se acerca la tormenta y yo
la espero, abrazo
abierto, boca
abierta; todo abierto
el ser a la intemperie.

Suena un trueno, me hago
nube, y lanzo un grito
que se pierde pronto en la lejanía.

Siento un rayo, me electrizo
incandescente, subo al risco
borrascoso del estruendo
y me silencio.

El eco se confunde entonces con el horizonte.

Se hace la luz. Tras la cortina
del cielo estalla en claridades
el ocaso. Me vuelvo espectro,
halo; y reflectante
me constelo en noche cristalina.

Ya se acerca, pronto, el acabose
que da pie a todo recomienzo.
Ya se acerca, ya;
y así lo espero.
A brazo abierto
el ser
sobre una piedra.

9.11.09

la viruta que quedó tras la escultura

No más que por la incertidumbre;
por la imposibilidad más absoluta
que contiene en sí todos los posibles.
No más que por el roce -tu caricia de sílex-
que en la noche disoluta me devasta
-el refulgir imperioso de tu silueta de humo-.

No más que una mirada alcanza para el vuelo.

Y no hablo del amor, esa voluta
incognoscible; ni del trueno
que concluye el desbordamiento luminoso.

Balbuceo apenas tu silencio
evocando al más arquetípico infinito.

27.10.09

Buceándose

 

 

En Nada me fundo
cuando digo
Yo
y me separo del mundo.

Somos conciencia
de ser
somos
una especie de cortina
donde no hay ventana alguna;
somos una esfinge,
una laguna apenas
por completo vacía.

En Nada me hundo
esperando -Tiempo-
o haciendo -Ser-
del mundo un ovillo entre los dedos
(imaginario, por cierto).

Y no es sino cuando digo
nada
cuando callo
y Nada espero
que me encuentro conmigo mismo.

25.10.09

instrucciones para encontrar un tesoro:

Déjese la barba, que crezca como un racimo de uvas, como un panal de avispas. No se bañe. Consiga un tonel de ron y algún compinche. Pierda un ojo, o en su defecto una pierna o una mano. Recuerde: un loro nunca es mala compañía. Hágase a la mar. Si no tiene barco no importa, empiece naufragando, y al primer auxilio socorrista, trame un motín. Ejecútelo (capitán o almirante incluído).
Ya es un pirata.
Emborráchese noche y día hasta escuchar un canto de sirena. Átese al mástil (si no quiere naufragar otra vez y esperar algún rescate que es improbable que pase nuevamente). Modifique la ruta si un monstruo marino amenaza tras la isla. Aterrice, lo dicho, desembarque. Siga la línea punteada hasta una cueva custodiada por mil y una trampas mortales. Busque la x. Escave (espero haya recordado traer una pala).
Ahora bien... si nunca encontró la línea punteada. Tírese en el suelo, ahí nomás, y emborráchese mortalmente.
Está perdido.

3.10.09

afronterar

Esparadrapo
mi lengua contra tu corteza
pronta a desprenderse.

Sobre tu mar, un puente
al horizonte, mi mirada,
y una mano empuñando
el puñal que recorta el infinito.

Tu piel llaga, la mía
en carne viva, y tu lengua
esparadrapo
..................venda
............................curita.

Espantapájaros tu voz
y la palabra
espanta
...............ahuyenta
.................................rehuye
la omnisapiencia profunda del silencio
-empantanado en un pozo articulado-.

Mi lengua mordaza, tu mano
prensa de un patíbulo monstruoso
-el yo esa isla desolada-
y la piel carcomida de ser límite.

Sin comprender
.....................sentir
............................. saber
que el mundo es aquí y es todo entero.

2.9.09

hilo

No me queda ni la ausencia
a qué aferrarme.
. . . . . . . . . . . . . . .Fluyo
Soy un punto indeterminado de este río.
Soy el río
y la cascada que es caída
. . . . . . . . . . . . . . .sin derrumbe.
Sólo el rumbo se invierte
en este juego de magnéticos trapecios
. . . . . . . . . . . . . . .Salto
En este fuego catatónico de espasmos
soy la nube que alberga siempre a medio rayo
y el estruendo de la gota al desprenderse
. . . . . . . . . . . . . . .sin alarme.
soy el pie al borde / y soy el borde
que aguarda fiel todo despliegue.
Doy un paso.
. . . . . . . . . . . . . . .Y a veces pienso como ave.

criptobiosis

Extremófilo eres
-in extremis-
habitando al borde
metabólico
de un hábitat insoportable.

“Vía crucis” dices
y te acallas
encallando lentamente
en la diapausa.

Pareces muerta piedra
cáscara criónica
ósmosis interrumpida
con el entorno preponderante
de pura ataxia.

Pero latente la vida
late
y ausente el momento
aguardas
de resurgir al mundo
de la simbiosis.

19.7.09

ulises olvidó amarrar las sogas

Tu voz
en el destello de tu boca
es una liana.

Me descuelgo
en tu silencio hasta
posarme distendido
entre tus dientes.

Una lengua
incandescente
me abrasa,
a la distancia
incomensurable
de mil leguas submarinas.

Y tu voz
-la siento ahora-
en el medio de la noche,
por sobre y debajo las mareas,
es un canto de sirena.

Hago agua

Contengo el aire

-apenas-

Y disfruto del naufragio.

28.5.09

el apocalipsis es también un lugar hermoso

Árbol,
levanten tus raíces
en escombros
este suelo infértil.
Que tanto muro estéril
reverdezca. Y se derrame,
en un entrecruzarse infinito
de malezas, cada rama abriéndose
camino
al vórtice preciso
de la existencia.

Que en cada grieta o resquicio
devenga en hálito, se haga
hélice la semilla que antes fuera
sólo grava piedra cáscara
-esperanza en todo caso-
rodando vagamente sobre el pavimento.

Y regurgite; se desborde
en movimientos, resarcido
todo espacio. Se descubra
en cada paso el mundo recubierto
por el respirar acompasado
del reencuentro
alfombrado con enredaderas.

Sobre toda ruina se yergue siempre alguna hierba.

4.8.08

Homo Logos Tropos

No soy más que esto que escribo.
Pero menos. Soy apenas un silencio
impronunciable,
un invento disfraz, las no-verdades
veladas tras la gran fachada que no está
disponible...................(por favor espere).
No hay vacante;

ni localización más aberrante
que convocarse por un nombre;
que asignando –así, sin más- determinando
no hay lugar -es cierto- donde se logre
ser
-naturalmente-
en infinitivo.

Y en esta obstinación definitoria
soy -tal vez- el término que falta,
la ofuscación oscura, simplemente
una pura elipsis necesaria
a fines -concretos- de algún día
completarse................(Así pues)

hablemos -en vacío- de distancias
a salvar, digamos que avenimos
a decir
-apenas como un balbuceo indescifrable-
No soy más que éste que escribe
como quien tira una piedra al agua.

31.7.08

murciégalos

No soy luz. La noche oscura
en todo caso, una mirada
que no alcanza para un vuelo.
El suelo firme, tal vez, apenas
una balsa apacible en la marea.

No soy antorcha, nunca hoguera
incendiaria de malezas. Quizás
la lluvia que encierra en la caverna
a cuatro ojos más bien desamparados.

Al revés, pozo en cielo, muro
en puerta; la verdad está tan
duro el pavimento, está tan
lejos el momento en que en la noche
la tormenta electrice incandescente
el firmamento que no soy.

mm m

me niebla la mente
tu mirar, la mentira
entreabriéndose, la puerta
corrediza del tiempo de mármol.

me nubla la boca de estatua,
de báscula, de báculo
incorpóreo, de cosmos
tumoltoso. tú.

me nerva, y me enhebra
tu nirvana aguja,
tu escondite lengua
de papiro en llamas.

y me abisma -en presente-
tu piel, a lamer
la distancia, a decir
babamente. me.